2 de mayo de 2012

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UNA SEMANA DE TACO ALTO EN NEW YORK
                                                                                                                Por Ash Mateu


Cada semestre, en New York, los trabajadores de la moda cumplen con sietes días de riguroso dress code. Caminar durante horas de un lugar a otro sobre 15 centímetros de taco se convierte en el espíritu de la Semana de la Moda. Una sucesión infinita de presentaciones, fiestas y desfiles bajo la mirada de la prensa mundial.

Concentrar los fashion shows en una ciudad tan dinámica como ésta es una tarea difícil, ya que las pasarelas se disponen en los diferentes rincones de Manhattan. El Lincoln Centre - predio oficial del Mercedes Benz Fashion Week- está ubicado en el Uppper West Side. Este predio cuenta con cuatro salas donde se suceden, durante casi las 24 horas, un sin fin de presentaciones. Sin embargo, los eventos más esperados de la temporada transcurren en el famoso Meatpacking District, fuera de la agenda oficial. Este distrito se ha convertido en el barrio de moda al sur de la isla. En unas pocas manzanas se concentran tiendas, como la de Alexander McQueen y DVF; hoteles y boliches, donde se desarrolla la movida nocturna más cool; y espacios como Milk Studios o Highline Stages, donde se realizan los desfiles de vanguardia.


Conseguir acreditaciones para un evento al que toda la prensa mundial quiere asistir es un desafió. Los desfiles tienen una capacidad considerablemente limitada. Cada asiento está asignado con mucho criterio. La entrada, es un moderno código de barras, que se recibe por e-mail. El día del show, un lector láser, permite el acceso a la sala e indica el número de asiento correspondiente a cada invitado.

Lo común, para acreditarse a través de este código de barras, es llevarlo en un Smartphone, nada de imprimirlo en papel. Además no cualquier celular es bien visto, se dice que los Blackberrys son una cosa vintage del 2005. Otra costumbre in es nombrar a las carteras por su modelo, la marca se da por supuesta. Por ejemplo; en esta edición nadie dejó en su casa el último modelo “Boston” de Celine.

- Detrás de escena


No solo los invitados se preocupan por lucir un look de tendencia. Detrás de la pasarela todos son profesionales con estilo. Los equipos de maquilladores y peinadores versionan el monocromático negro de diversas maneras, mientras que las modelos lucen eclécticas y relajadas. Es posible ver organizadoras dando indicaciones por el back llevando un vestido de la última colección de Carolina Herrera y un par de Manolos.

El backstage responde al imaginario colectivo, es caótico y multitudinario. Dar una vuelta sirve para descubrir algunos secretos. El objetivo es que todo luzca como el diseñador lo imaginó. De tal modo que se cuida cada detalle. La colección permanece colgada en los percheros hasta cinco minutos antes del comienzo del show. Está custodiada por un equipo de tintoreros que se encarga de repasar con las planchas a vapor cada prenda. También están las famosas vestidoras que, además de ayudar a las modelos a cambiarse, recorren los géneros con el saca pelusas y cuidan que no haya ni un hilo fuera de lugar.



Las modelos también cuentan con un equipo que se encarga de embellecerlas. ¡Algunos desfiles tienen a disposición un maquillador y un peinador para cada modelo! Incluso, en algunos, por ejemplo los que están a cargo de MAC cometics, disponen hasta 2 maquilladores por modelo. Además, por el back se desplazan las manicuras, que llevan un kit compacto repleto de productos y utensilios que despiertan mucha curiosidad. Los make up artists, además de ocuparse del diseño del maquillaje, son tan detallistas que llegan a aplicar bases correctoras en las rodillas.

Las modelos ya vestidas forman fila. El productor general y el diseñador se ubican a la salida de la pasarela, para dar su visto bueno antes de que cada modelo camine frente a las cámaras. Mientras de un lado las luces se apagan y comienza a sonar la música, del otro, la productora responsable del desfile, se concentra en la pantalla que trasmite lo que sucede en escena. Al ritmo de la música cuenta: - One. Two. Three. Go!


- La digitalización de la moda desde la primera fila.

Una vez que una modelo pisa la pasarela ya no hay vuelta atrás. La primera fila, que de un lado ubica a la prensa especializada y del otro a los famosos y celebrities, ya tiene los celulares en la mano listos para disparar y lanzar sus opiniones a las redes sociales. Tras dos o tres pasadas, que duran aproximadamente un minuto y medio, Twitter ya cuenta con comentarios, fotos y vídeos de lo que transcurre. Los espectadores se convierten en una suerte de señal que transmite en vivo para el mundo entero. La era de los pulgares accionando miles de teclas en simultáneo transforma a esos espectadores en críticos despiadados. ¿Por qué digo despiadado en lugar de apasionado? Porque hoy, las criticas son mucho más duras que antes. Los usuarios son individuos independientes que no responden a una línea editorial sustentada por mensuales pautas publicitarias. Se convirtieron en críticos referentes por el uso de las redes sociales. Twitter puede convertir el hashtag con el nombre de un diseñador, en Trend Topic, en tan solo 5 minutos. Y listo. No hay vuelta atrás, cualquier interesado puede acceder al link y leer las espontaneas opiniones de los usuarios. Se trata de un fenómeno moderno que aun las marcas no alcanzan a disuadir.



- Trasmisión instantánea

En el 2009, la firma británica Burberry fue pionera al emitir su desfile de temporada en vivo por internet. Tres años mas tarde este formato es una moda. Desde los sitios oficiales de las marcas se puede asistir a los shows más exclusivos como el de Proenza Schouler, Alexander Wang, o Marc Jacobs, entre muchos otros. Las trasmisiones son videos tan próximos a la realidad, que se puede escuchar hasta el sonido de ambiente y observar cómo se acomoda la sala. De esta manera se tiene acceso a la primera fila de las pasarelas mundiales. Desde la Biblioteca Pública de New York, en el evento de Victoria by Victoria Beckham Autumn Winter 2012, una cámara mostró a su marido David en primera fila charlado con Anna Wintour (Directora de Vogue US), mientras que en el de Marc Jacobs se pudo ver a Anna Dello Russo (Ex Editora de Moda de Vogue Italia) acomodándose en la silla que llevaba su nombre o al bloguero Scott Schuman, en medio de la pasarela capturando con su teléfono una imagen de la escenografía que segundos mas tarde ya se podía ver por Twitter.





Mientras que los medios digitales desbordan de material fotográfico, y las revistas mensuales se preparan para competir por la cobertura más original del evento, una bocanada de aire y zapatos de taco bajo dan por finalizada la semana de la moda. El New York Fashion Week se propaga por el mundo entero y la moda se embarca en un viaje transatlántico para continuar con las semanas del calendario mundial en otras capitales como París, Milán y Londres.

@ashmateu

Las Rosas - Abril 2012

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